
El Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor) clausuró la Fábrica de Embutidos Jaba y sometió a la Justicia a la señora Bienvenida Abreu, administradora del negocio ubicado en la Calle Duarte número 10, La Rotonda, Villa Mella, donde se vendían productos no aptos para consumo.

El Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor) clausuró la Fábrica de Embutidos Jaba y sometió a la Justicia a la señora Bienvenida Abreu, administradora del negocio ubicado en la Calle Duarte número 10, La Rotonda, Villa Mella, donde se vendían productos no aptos para consumo.
Pro Consumidor informó que cerró la fábrica de embutidos, que además operaba un “matadero clandestino”, por violar la Ley 358-05 de Protección a los Derechos del consumidor y la Ley General de Salud 42-01.
El cierre se llevó a cabo mediante un operativo de inspección llevado a cabo por la fiscal Yvelia Batista, representante del Ministerio Adscrita a Pro Consumidor.
La magistrada explicó que además de violar la Ley General de Protección al Consumidor y Usuario y la Ley General de Salud, en la Fábrica de Embutidos Jaba se incurrió en falsedad en escritura, porque la administración operaba con un permiso falsificado de Salud Pública.
“Vinimos e hicimos un acta de inspección y les recomendamos la adecuación del local a los requerimientos de la Ley y no lo hicieron, posteriormente mandamos un acto de advertencia y tampoco hicieron nada y entonces se tomó la decisión de cerrar”, manifestó la magistrada Batista.
Explicó que al hacer caso omiso a las autoridades, como medida se procedió a cerrar el establecimiento, el cual se mantendrá clausurado hasta que el Tribunal decida.
Dijo que también se sometió a la Justicia a la señora Abreu, administradora de la Fábrica de Embutidos propiedad de su padre José Abreu, quien estaba ausente.
Carencia de higieneEn el interior del matadero el personal del Departamento de Inspección y Vigilancia de Pro Consumidor decomisó carne de cerdo, longaniza, tocino, entre otros condimentos carentes de higiene que preparaban diez mujeres que su vez compraban a los propietarios del negocio clandestino, para revender en las calles.
Pro Consumidor advirtió que es injusto que un establecimiento prepare productos con carencia de higiene para luego venderlos a consumidores que corren el riesgo de contraer distintos tipos de enfermedades, de ahí la razón del operativo y posterior cierre del establecimiento.